Argentina restringe la importación de jamón serrano procedente de España

Estas limitaciones afectan también a los jamones italianos y se enmarcan dentro de las medidas emprendidas por el gobierno de Fernández de Kirchner para impulsar el consumo de productos nacionales.

EFE  |  Madrid  | Actualizado el 10/05/2012 a las 08:26 horas

Las restricciones comerciales impuestas por el Gobierno argentino han llegado a la gastronomía y han alcanzado a uno de los platos preferidos por los amantes del buen comer: los jamones españoles e italianos.Los codiciados jamones importados, que en Argentina se venden en tiendas gourmet y restaurantes exclusivos, figuran en la lista de producto de carne de cerdo afectados por restricciones a la importación elaborada por la Secretaría de Comercio, según el diario La Nación.Las autoridades argentinas no han querido confirmar o desmentir la información. El jamón serrano se vende en la capital argentina a precios que rondan los 40 pesos (unos 7 euros) por 100 gramos. Según cifras oficiales, el pasado año Argentina importó de España 274 toneladas de jamón por valor de 1,7 millones de euros, y 241 toneladas de ese producto de Italia.

La política argentina de restricción de importaciones, que ha generado protestas entre sus vecinos de Mercosur (integrado además por Brasil, Uruguay y Paraguay) y entre sus socios comerciales, pretende proteger la producción interna e impulsar el consumo de productos nacionales. Las restricciones afectan a todos los sectores, desde repuestos de automóvil hasta juguetes, ropa, calzado, productos para bebés e incluso medicinas.

Vía Antena3.com

España: el Consorcio del Jamón Serrano Español aumenta la exportación de jamón de alta calidad

Lunes, 13 de febrero de 2012/ Consorcio Jamón Serrano Español-Nota de prensa/ España.

 

Según datos del Consorcio del Jamón Serrano Español, este aumentó la exportación de su jamón serrano de alta calidad en un 16,25%. Este porcentaje, que supone un total de 667.167 piezas identificadas con su sello de calidad, es resultado de la estrategia llevada a cabo por la asociación para la promoción de su jamón Consorcio Serrano fuera de nuestras fronteras, en la que la diferenciación por calidad ha sido la clave del éxito de la exportación.

La visión a largo plazo y elementos diferenciales como la selección de la pieza, la materia prima y la calidad han sido los pilares fundamentales de la estrategia de exportación de las empresas asociadas al Consorcio del Jamón Serrano Español, que les ha permitido obtener un crecimiento muy por encima del sector del jamón curado español, cifrado entorno al 9,4%, según datos facilitados por la Agencia Tributaria. Así, el Consorcio del Jamón Serrano Español se consolida en el sector de la exportación, ya que además de sus buenos resultados, aglutina a las empresas más importantes de este mercado.

Países como Alemania, Francia, Bélgica, Holanda y Portugal representan el 70% de la exportación española de jamón curado y por ello, han sido algunos de los puntos geográficos donde el Consorcio del Jamón Serrano Español ha desarrollado actividades de promoción. Las degustaciones en punto de venta, publicidad en medios especializados y participación en ferias internacionales no sólo le ha permitido una apertura del mercado, sino una consolidación de su actividad en un momento difícil para la exportación.

No sólo Europa ha sido el foco de atención del Consorcio del Jamón Serrano Español, sino que también mercados con un gran potencial de desarrollo como México, Estados Unidos, Brasil o Australia han estado incluidos en la promoción internacional del producto español más valorado, el jamón serrano.

Vía http://www.3tres3.com

 

El chorizo, patrimonio gastronómico

El sector cárnico genera en Castilla y León, entre producción e industria, 3.628 millones de euros al año, el 13% de toda España 17.12.11 – 00:24 – ANA SANTIAGO | VALLADOLID.
En el Calendario Románico de San Isidoro, del siglo XII, ya aparece reflejado, en el mes de noviembre, el de la matanza o del sanmartino, la figura pintada de un hombre sujetando a un cerdo al que va a sacrificar.
El chorizo tiene un origen muy primitivo al ser uno de los grandes productos de la matanza del cerdo, mucho más que un proceso de elaboración de productos cárnicos, es una de las tradiciones gastronómicas, festivas, culturales y hasta religiosas con más tradición en las sociedades rurales. Las familias se reunían en torno a esta fiesta, los vecinos colaboraban y el pueblo se abastecía de una reserva de carne para todo el año. Jamones, chorizos, salchichón, costillares, morcilla, hígado… del cerdo, ya se sabe, todo.
Ya en la Odisea, del siglo IX antes de Jesucristo, Homero hace mención de la tripa rellena con sangre y grasa que puede asarse al fuego. La morcilla parece que fue el primer embutido y esta parece ser la referencia más antigua en este sentido. Los romanos eran muy aficionados a ellos y tenían numerosas variantes de salchichas. El botulus, una especie de morcilla cuyo nombre ha perdurado en la varienta del botillo berciano, se vendía por las calles.
El pimentón lo aportó América en el siglo XVI. Antes del Descubrimiento, en Europa los embutidos eran blanquecinos o negros (morcilla) si llevaban sangre. De hecho, hoy en algunas partes de España llaman chorizo criollo -o incluso argentino- a cualquier chorizo blanco. El auténtico criollo lleva condimentos no habituales en el chorizo tradicional español como el ají molido, pimienta negra, ajo hervido en vino, orégano y semillas de hinojo y se consume asado a la brasa o a la plancha o incluso cocido; pero nunca crudo porque está sin curar.
El pimentón aparece en la cocina española en Plasencia. El color de los chorizos leoneses o zamoranos lo pone Extremadura, de la Vera; el arte de medirlo y conjugarlo con el magro además del frío y el humo, en su caso, lo aporta Castilla y León. No hay provincia sin su chorizo y para gustos sus excelencias. Ahumado, en el norte de León; ibérico, el salmantino de Guijuelo; sobrio y personal, el de Zamora; con nombre propio, el de Cantimpalos; de envoltura blanca y a veces lleva hasta jamón, de Segovia… Calidad y sabor para productos protegidos en algunos casos, por la marca Tierra de Sabor. También otras zonas del país tienen interesantes ofertas como el de Potes, en Cantabria, que añade pimienta y tomillo y es ahumado o el conocido de Pamplona. El chorizo es patrimonio gastronómico español y, en particular, castellano y leonés. El sector cárnico genera en la región, entre producción e industria, 3.628 millones de euros al año.
Quevedo habla de negros chorizos en 1624 y, más tarde, el rey Carlos IV estando de cacería se encontró con el Tío Rico, el choricero del lugar que le ofreció un chorizo de sus alforjas. Al monarca le gustó mucho y lo nombró proveedor de la casa real. El tapiz ‘El choricero José Rico, de Candelario’ de Bayeu, cuñado de Goya, recoge el hecho.
Además de ser un manjar, acompañado de un buen pan y no peor vino, el chorizo mejora numerosos platos con su sabor y textura. Desde unos simples macarrones hasta una rica menestra de verduras; desde una sencilla tortilla a un guiso con patatas; entrecallado o a la sidra; en un buen cocido o en una gran fabada, el chorizo tiene mil lugares en el hogar.
En su primer viaje espacial, en 1998, el astronauta Pedro Duque se llevó en su equipaje una pieza de León. Es el chorizo que más lejos ha viajado.
Este embutido se elabora generalmente con el 80% de magro de cerdo y el 20% de tocino. Sal común, pimentón dulce o picante y ajo completan la receta. Embutido en tripa para ristra, es un alimento de elevado valor calórico por ser rico en grasa y tiene cantidades variables de proteína. El porcentaje en lípidos, que aumenta con el secado, es rico en triglicéridos y entre los ácidos grasos mayoritarios destacan algunos saturados, como el palmítico, y otros monoinsaturados, como el oleico que se ha relacionado con efectos positivos sobre la reducción de los niveles plasmáticos de colesterol.
El contenido en ácidos grasos poliinsaturados es bastante menor que los anteriores. La cantidad de hidratos de carbono es muy baja, mientras que sí es importante el aporte de elementos minerales, como sodio, potasio, fósforo, calcio, hierro, y vitaminas del grupo B, fundamentalmente niacina, tiamina y riboflavina.